.PERFIL EJECUTIVO


Gustavo Roosen

Gerenciar en el ojo del huracán

El presidente de CANTV es un gerente de dos mundos. Su intensa trayectoria profesional en el sector público y privado le brindó enseñanzas claves que le han servido para dirigir con éxito la principal compañía telefónica del país.

Al pasar revista por la trayectoria profesional de Gustavo Roosen se puede concluir que es un hombre que no le teme a los retos. Ha desempeñado cargos que muy pocos gerentes aceptarían o saldrían airosos. Y aunque esta osadía lo condujo por un camino lleno de obstáculos y desafíos, también le proporcionó un capital invalorable de experiencias que han enriquecido su carrera gerencial y su vida.

El tono pausado de Roosen al narrar su trayectoria gerencial, no corresponde a las muchas tormentas que afrontó en el sector público. Ocupó importantes cargos en el crítico período comprendido entre 1989 y 1995, cuando se produjeron una revuelta popular, dos intentonas golpistas y una debacle financiera. Durante esos agitados años estuvo en el ojo del huracán. Fue Ministro de Educación, presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA), presidente de la Junta Interventora del Banco Latino y Comisionado Especial de la Presidencia para la Reforma del Sistema Financiero Nacional.

Previamente, había desempeñado cargos de gran responsabilidad en empresas privadas como Envases Venezolanos S.A, Empresas Polar y el Banco Provincial. Y tras su paso por la administración pública volvió a este sector, no sin menos retos y desafíos.

En junio de 1995 es nombrado presidente de CANTV, compañía que en ese momento tenía conflictos producto de los efectos de su privatización. Desde allí no solo superó esos obstáculos iniciales - que intermitentemente siguen tocando a su puerta-, sino que además ha podido estar en el centro de la revolución tecnológica global de los últimos años.

Con sensibilidad social
Pero para Roosen la experiencia que más lo enriqueció fue la del sector público. Allí pudo palpar la realidad del país, aprendió a ser humilde y a enfrentarse a sus limitaciones profesionales. Al mismo tiempo entendió que aquellos que quieren dedicar su vida a la planificación pública y hacer una buena labor deben cumplir los siguientes requisitos: tener sensibilidad social, y que ésta sea mayor que la necesidad de figurar; ser miembros de un partido político; y prepararse académicamente para la gestión pública, en esta recomendó al escuela francesa.

Los dos factores que llevaron a Roosen a ingresar en la administración pública fueron su vinculación con el sector político durante su gestión como Coordinador de la División de Alimentos de Empresas Polar, y una sensibilidad social y política que lo ha acompañado desde su etapa estudiantil.

Corría la década de los 60 y Roosen estudiaba Derecho en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB). Allí tuvo cierta figuración política en el Centro de Estudiantes con la Plancha No. 2, que según sus palabras, “logró mantener a raya a los partidos políticos de la gobernabilidad estudiantil”. Pero en los 80, los miembros de esa plancha se convirtieron en el Grupo Roraima, que comenzó a hacer propuestas y recomendaciones para un mejor país basadas en un modelo económico aperturista.

Este activismo de Roosen en el Grupo Roraima atrajo la atención de personajes como Carlos Andrés Pérez, quien poco antes de las elecciones que lo llevarían por segunda vez a la Presidencia de la República, le pidió –sin conocerlo personalmente- que fuera ministro de su nuevo gobierno.

Una vez que CAP ganó la presidencia llamó a Roosen y le dijo que la educación no podía estar en manos de educadores, sino de un gerente. Eso lo impactó mucho y lo llevó a aceptar el cargo de ministro de Educación en 1989. “Ser ministro y de educación es un reto enorme que obliga a aceptar con humildad las deficiencias y carencias que uno tiene como ser humano”, destacó.

Por primera vez Roosen sintió las dimensiones que implican una labor de este tipo. Tenía bajo su responsabilidad todas las instituciones de educación del país desde la básica hasta la superior. Le tocó además enfrentar a los poderosos sindicatos del gremio, toda la renovación de la pensa, e igualmente tuvo dificultades con los miembros del partido de CAP que lo veían con recelo por no ser uno de ellos. “Pero me aguanté allí 3 años y 6 meses, que fueron de verdad la experiencia vital más importante que he tenido en mi vida”, destacó.

Esta experiencia le mostró los enormes retos de la educación en Venezuela. Primero se dio cuenta que las familias en el país no han entendido el importante rol que juegan en la educación de sus hijos. Que son ellas, y no el estado, las que deben garantizar que estos se eduquen y sean exitosos. En la experiencia personal de Roosen, quien es el mayor de 12 hijos, sus padres se involucraron directamente en la formación de todos, participando activamente en las escuelas donde ellos estudiaron.

En segundo lugar, pudo ver lo alejada que estaban las universidades del resto del país, en especial las públicas, donde se trabajaba más en función del docente y sin ningún interés hacia la renovación. “Tuve bastantes dificultades, busque la confrontación con la Opsu, el CNU y con los rectores, para tratarles hacer entender esto. Hoy creo que aquellas autoridades universitarias recuerdan esa etapa con entusiasmo porque si evolucionamos un poquito”, señaló.

Y en tercer lugar, Roosen se dio cuenta que 3 años y 6 meses presidiendo un ministerio como el de Educación es insuficiente para avanzar y lograr los cambios requeridos. Destacó que ese corto tiempo se le fue en pelear problemas reivindicatorios, económicos y presupuestarios, dejando la planificación en un segundo plano: “En lo que debe ser el trabajo de un ministro, está invertido el orden de prioridades”, destacó. “Para hacer que la educación se imponga como hecho social se necesita de una labor a tiempo completo y de muchas generaciones”.

Administrador severo
Ya desde su paso por la empresa privada, Roosen ganó fama de ser un administrador muy severo. Esta situación llevó al Presidente CAP a darle las riendas de PDVSA para tratar de sanear sus finanzas. Pero aparte de esa labor, también contribuyó con los cambios de legislación que se necesitaron para llevar adelante el proceso de la apertura petrolera.

El Presidente Rafael Caldera, ratificó a Roosen como presidente de PDVSA al tomar posesión de su segundo mandato en 1994. Sin embargo, este renunció al poco tiempo ya que creía que la industria petrolera debía ser dirigida por un petrolero.

Aunque Roosen planeaba volver al sector privado, estalló la crisis financiera. Caldera que había sido su profesor y lo conocía bien le pidió ayuda, y de esta manera fue nombrado presidente de tercera Junta Interventora del Banco Latino y luego Comisionado Especial de la Presidencia para la Reforma del Sistema Financiero Nacional. Allí le tocó la dura tarea de reabrir el banco, y tuvo que afrontar “una serie de situaciones muy complicadas desde el punto personal y político, fueron ataques muy duros”, explicó.

De esta experiencia aprendió que las aperturas económicas tienen riesgos. Destacó que para ese momento las leyes e instituciones encargadas de supervisar las aperturas económicas, en especial en el régimen bancario, no estaban lo suficientemente dotadas intelectualmente o bien dispuestas.

“La crisis financiera en buena medida tuvo que ver con eso. Fueron ajustes macroeconómicos muy duros sobre instituciones financieras no muy bien supervisadas, con una ley del Banco Central muy nueva que no pudo actuar cuando se estaba gestando la tormenta”, explicó.

Tras haber pasado esa tormenta y haber contribuido a reorganizar el sistema financiero en el país, en 1995 Roosen sintió la necesidad de retomar su vida privada. “Entre 1989 y 1995 tuve muchísima exposición personal y política, mucho golpe, y sentí que era momento de guardar las herramientas del sector publico. Ya había cumplido un rol, y se me presento esta oportunidad de CANTV”, narró.

Después de más de una década de haber dejado la administración pública y sentirse muy a gusto en su actual posición como presidente de CANTV, Roosen no duda en afirmar que esa agitada experiencia le ha servido más como profesional que la vivida en el sector privado.

Ahora en CANTV puede combinar perfectamente lo mejor de los dos mundos. La empresa que preside tiene la particularidad que su principal producto es un servicio público de interés general que trasciende al simple intercambio mercantil. Roosen está muy conciente de esta realidad, por eso explica que esta compañía cuenta con un plan estratégico con cinco lineamientos claves, cuyo fin primordial es poner la tecnología al servicio del país: En primer lugar, ser la empresa número uno en movilidad; en segundo, convertir a la banda ancha en el tono de discar del país; tercero, que la estrategias de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) sean de inclusión digital; y tener una visión de rentabilidad para remunerar bien a nuestros accionistas.

CLOSE UP
Familia: Casado con 3 hijos y 4 nietos.
Formación académica: Graduado en derecho en la Universidad Católica Andrés Bello. Completó sus estudios con un Master en Derecho Comparativo en la Universidad de Nueva York.
Experiencia profesional: Fue nombrado presidente de la Corporación CANTV en junio de 1995, cargo en el que fue ratificado durante la pasada Asamblea Ordinaria de Accionistas, celebrada el pasado 31 de marzo.
Previo a su nombramiento en CANTV, fue Presidente de la Junta Interventora del Banco Latino desde marzo de 1994 y Comisionado Especial de la Presidencia para la Reforma del Sistema Financiero Nacional desde abril de ese mismo año; presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) (1992), Ministro de Educación (1989).
Además fue presidente de la Junta Directiva de Envases Venezolanos S.A, y Coordinador de la División de Alimentos de Empresas Polar. Asimismo, se desempeñó como Director del Banco Provincial y miembro de las Juntas Directivas de varias empresas. Entre otras actividades figuran la de Vicepresidente de la Asociación Bancaria entre 1981 y 1983, y presidente de la Cámara de Comercio de Caracas entre 1986 y 1988.
Clave de su éxito: “Haber sabido estar en la procesión y tocar la campana al mismo tiempo”; y tener la capacidad de pasar de lo sublime a lo ridículo varias veces al día.
Hobbie: Subir cerro, hacer excursiones.
Lecturas: Pierre Teilhard de Chardin.



 




 

 

 

 




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