
Melquiades Pulido / Presidente de DuPont Región Andina
“Vamos a sobrevivir”
Una empresa de dimensiones globales debe planificar estratégicamente y, además, a largo plazo. Ese objetivo no puede perderlo de vista un gerente, aunque la coyuntura sea difícil. Para lograrlo debe emplear su adaptabilidad a un entorno volátil, tomando en cuenta que el país ha vivido momentos similares de contracción económica y escasez de divisas.
Hugo Prieto
Melquiades Pulido, presidente de DuPont Región Andina, considera que el desempeño de la economía venezolana para el segundo semestre de 2010 no será tan “catastrófico” y fundamenta su opinión en la estabilidad de los precios del petróleo, que pudieran experimentar un alza. Igualmente, señala la conjunción de dos factores. Uno estacional, como es el pago de utilidades y otro excepcional, marcado por las venideras elecciones parlamentarias del 26–S. “Esperamos un aumento del gasto público”, advierte Pulido.
La coyuntura obliga “a sacrificar algo de ganancias; trabajar en innovación: ¿cómo hago yo para hacerme necesario en el futuro? Tengo que empezar a invertir hoy”. Las empresas deben apostarle a los cambios y también a las nuevas exigencias que demanda la sociedad.
Business Venezuela (BV): En un escenario de incertidumbre cambiaria y recesión económica, ¿cómo las empresas pueden planificar su presupuesto para el segundo semestre de 2010?
Melquiades Pulido (MP): Un punto que debería considerarse es que para planificar a corto plazo hay que retomar y revisar tus planes estratégicos. Si no lo haces, en un ambiente de incertidumbre te pierdes. Si estratégicamente no sabes a dónde vas, tus acciones pierden sentido, a menos que realmente tengan un propósito. Quizás por la compañía en la que trabajo que tiene 200 años de existencia y casi 60 en Venezuela, nosotros planificamos estratégicamente. Eso no te garantiza nada, porque quizás te va mal, pero al menos le da un sentido a las acciones que tomas. Lo primero que diría es ¿Qué voy a hacer hoy para influir y moldear el futuro? Ahora, yo creo que los empresarios y los gerentes venezolanos hemos desarrollado una capacidad para adaptarnos a las demandas del entorno. Enfrentamos crisis en el 83, en el 89, en 2003, ya sabemos cómo manejar algunas cosas. Intuitivamente sabemos que hay unos escenarios preelectorales y postelectorales. Dividiría el segundo semestre de 2010 en dos trimestres. El primero, aunque en un ambiente de inflación y posible contracción del PIB, no va a ser tan bajo como a principios de año, porque intuitivamente el gobierno (todos lo han hecho) incrementan el gasto público y estamos acostumbrados a que luego de un evento electoral (en este caso en el último trimestre del año) posiblemente se produzcan algunos ajustes que de alguna manera son solventados por el pago de utilidades, lo que normalmente aumenta la demanda.
BV: Su visión no es tan catastrófica.
MP: No. La verdad que no. Primero. Nosotros queremos tener un futuro y vamos a tener una presencia, si no los permiten, en un país al que estamos apostando a que cambie. ¿Por qué hacemos esta apuesta? Porque hemos visto Colombia, Perú, Brasil. Hemos estado en países donde planificamos estratégicamente y actualmente estamos recogiendo los frutos. Yo no creo que Venezuela sea la excepción. ¿Qué estemos pasando coyunturas difíciles? No hay duda. Pero vamos a sobrevivir. Los gerentes venezolanos sabemos cómo manejar situaciones difíciles.
BV: ¿Cuáles son las áreas cruciales que deberían cuidarse en esa planificación?
MP: En este momento, el área de recursos humanos (personal) pasa a ser prioritaria, entre otras cosas, porque tus operarios, tus empleados, son los que te van a dar el soporte para sortear cualquier coyuntura, para producir más, para reducir costos, para todo evidentemente. Nuestro equipo es bien maduro, con mucha experiencia y bien formado. Tenemos gente joven que también está planificando a futuro y eso te ayuda. El área de costos es importante. Y, nuevamente, mantener cintura y flexibilidad ante cualquier cambio.
BV: En procesos inflacionarios, las ventas se convierten en una variable volátil y difícil de manejar, ¿cuál es su percepción?
MP: Nosotros tenemos la ventaja de que trabajamos en muchos sectores industriales, unos bajan y otros suben. Aún así, creo que son momentos de sacrificar algo de ganancias; trabajar en innovación: ¿cómo hago yo para hacerme necesario en el futuro? Tengo que empezar a invertir hoy. Un agricultor venezolano, por ejemplo, no sembraría un maíz que rinda 6 ó 7 toneladas por hectárea. ¿Qué estamos haciendo para que en cinco años tengamos una semilla que dupliqué la producción de maíz? Eso lo tenemos que empezar a hacer hoy. ¿Cómo vamos a bandear la situación? Va a haber negocios que crecerán y esta situación de restricción de divisas hace necesarios que los productores nacionales, que son muchos de nuestros clientes, operen y va a haber un balance, cuyo resultado final podría ser un ambiente de inflación, que lo vemos alrededor de 32% o 33% y de decrecimiento del PIB, que lo vemos, posiblemente, en –3% para el segundo semestre. Ya hemos vivido caídas del PIB de –17% e inflación del 100%.
BV: Hay una cosa que es interesante, porque –3 es la mitad del primer semestre. ¿Cree que la caída del PIB en Venezuela está cediendo más allá de las elecciones o de aproximaciones circunstanciales que podamos hacer?
MP: Por lo menos en el corto plazo, sí. Se avecina un proceso electoral y lo que esperamos, al menos quienes tenemos años en esto, es un aumento moderado del gasto público. La caída de –5.8, que hubo en el primer trimestre, realmente es importante. Yo creo que sí se estabilice un poco, porque estamos hablando de –3, después de una caída de –5 puntos. Sí estamos, posiblemente, llegando a niveles de estabilización. La producción petrolera debe mantenerse más o menos igual y la tendencia de los precios del petróleo debe subir un poco. Asia es un hueco negro que se traga todo y donde hay una demanda importante. El año pasado fue de ajustes en los mercados naturales de América Latina (Europa y Estados Unidos) y la región pasó la prueba. Creo que los países hicieron bien su tarea financiera: disciplina fiscal, ahorros y ajustes. Vemos la demanda de la región en crecimiento: Perú, Brasil, Chile e incluso Colombia, que perdió tres mercados de exportación importantes en 2009. Hay ambiente de demanda, los precios del petróleo los vería estables hacia arriba.
BV: Dijo que este momento es para invertir. ¿En qué invertir? ¿Cómo invertir?
MP: Nosotros, como corporación, tenemos mega tendencias y tenemos la vista en la bola, como se diría en béisbol, tratamos de no perder hacia donde van las tendencias en el mundo. Un ejemplo es el mercado de pinturas automotrices. Sabemos que el mundo va hacia pinturas con base en agua. Si ese es el caso, no vamos a dejar de hacer las inversiones en Venezuela. Invertir en forma temprana, tan pronto como el próximo año, en esas tecnologías. Sabemos que en los dos primeros años, posiblemente no sea un proyecto rentable, pero igual sabemos que habrá limitaciones en cuanto a solventes, a emisiones y, eventualmente, el futuro va a obligar a las compañías a desarrollar esa tecnología. La sociedad en general, digamos, obliga a buscar esas nuevas tecnologías. Si incides sobre el futuro, evidentemente, tienes que adaptarte a él.
BV: ¿Cómo pensar en un plazo a tres años, un horizonte que en Venezuela luce casi inconcebible?
MP: Nosotros planeamos a 100 años; pero tenemos planes a 50, a 10, a 3 y a 1. No puedes perder ninguno de vista, porque de lo contrario el corto plazo pierde sentido. Nuevamente, tener el plan no te garantiza el éxito, pero insisto, le da sentido a lo que hagas hoy. ¿Si no para que voy a invertir hoy? ¿Para qué tengo que sacrificar ganancias? ¿Para mantenerme en un mercado difícil, si no estoy pensando en el largo plazo? Entonces, pierde sentido.
BV: ¿Cómo visualiza la situación cambiaria para las empresas? ¿Cuál diría que es el principal problema?
MP: Nosotros, como empresas, tenemos que comunicarnos y pedimos canales de comunicación con el Estado, con el Ministerio de Finanzas, con el Banco Central de Venezuela. Entendemos que se presentan situaciones, en los cuales los países enfrentan escasez de divisas. Pero si nos comunicamos, estoy seguro, que llegamos a acuerdos. En febrero de 1983 hubo un momento en que no había divisas. Hubo que hacer un ajustes y se superó esa situación, al igual que en 1998. Si logramos comunicarnos y establecer cuáles son las necesidades de cada sector, estoy seguro que podemos pasar el bache. Pero a corto plazo, el BCV debe flexibilizar y agilizar el otorgamiento de divisas para el sector industrial y el comercio, en caso contrario nos enfrentamos a problemas de escasez en un lapso de 30 días.