Los microcréditos cambiaron los hábitos financieros de los sectores D y E
Antes las micro y pequeñas empresas dependían de los prestamistas, hasta que la banca se dio cuenta que se había vuelto inaccesible a los sectores populares de la población. Poco a poco ha comenzado a dar un giro en este enfoque, pero aún queda mucho por hacer.
La aparición en escena de los microcréditos vino a cambiar los hábitos financieros de las clases D y E y la percepción que los bancos tenían de prestarle a la gente de bajos recursos.
“La apertura de los microcréditos al público no bancarizado es importante porque las entidades financieras se han dado cuenta de que el pobre paga bien y a tiempo. Es responsable y tiene interés en crecer”, afirma Luis Vicente León, director de Datanálisis, En este sentido agregó que el sector financiero ha comenzando a darse cuenta de que allí hay un nicho importante, pues ciertamente entre el sector E y D se puede concentrar cerca de 80% de la población total.
Y ciertamente, a los bancos les ha costado mucho simplificar los trámites para otorgar créditos de forma más expedita y así competir con los prestamistas, a pesar de que los intereses son un punto a favor de la banca formal. Y es que no es un secreto que las personas de las clases E y D aún tienen recelo de entrar a la oficina de un banco y no pueden evitar sentirse intimidados ante la cantidad y complejidad de los requisitos exigidos.
Es por eso que se crearon vías para que las personas pudieran tener otra opción de conseguir dinero que no fueran los prestamistas, a intereses más cómodos. Pero cada quien se las ha ingeniado para llegarle a este público.Bancrecer, por ejemplo, envía a sus ejecutivos de cuenta a las casas de sus potenciales clientes.
Es así como, una vez conocidos los microcréditos su crecimiento ha sido vertiginoso, pues llegaron para cubrir una necesidad de plata inmediata que sólo estaba en manos de los prestamistas y agiotistas a intereses muy altos.
Según las estadísticas que maneja la empresa Softline Consultores, en enero de 2004 se otorgaron BsF 270 mil en créditos de este tipo y al cierre de enero de este año ya la cifra se ubicó en BsF. 4 millones 91 mil, un crecimiento galopante para cuatro años, 298%.
Y desde que la banca se dio cuenta que allí tenía un potencial, comenzó a adaptarse a ese nicho y así surgieron los bancos de desarrollo.
Son preactivos
Luisa Mariana Pulido, directora de Bancrecer, afirma que la clase D y E que es proactiva y requiere de dinero para su negocio, no tiene capacidad de ahorro y la inversión es de día a día.
“El esfuerzo que hemos venido haciendo desde el sector financiero para incluir en el sistema a los no bancarizados comienza a tener un efecto, y la gente de estos sectores ya sienten que tienen otra opción, que no sólo está el prestamista”. Agregó que estas personas aún no han logrado tener acceso a la banca formal.
Explicó que la mayoría de los créditos se concentran en el segmento productivo de las clases D y E, especialmente los sectores comercio, producción y servicios.
“En el sector comercial están las bodegas, tiendas, quincallas, puestos en los mercados municipales y esto representa 49% de los créditos”, apuntó.
En el sector servicio se concentran los préstamos a negocios de costura, servicios mecánicos, servicios de plomería, negocio de electricista y esto concentra 35% de los créditos a este segmento de la población dijo Pulido.
Explicó la ejecutiva que, al menos en Bancrecer, no se discrimina el tipo de actividad y el promedio de créditos solicitados es de BsF 6 mil.
“El plazo del crédito depende de la dinámica del negocio, del tamaño y de muchas otras variables”, añadió.
Pulido advierte sobre la existencia de una posible amenaza.
“Son muchas las instituciones que están haciendo lo mismo: cubriendo las necesidades de dinero inmediato de este segmento de la población. La clase D y E son buena paga pero también demandan dinero y si no se maneja la situación con cuidado se los puede dirigir al sobreendeudamento”.
Aseguró que en el caso de Bancrecer, están buscando no sólo atender una necesidad de crédito de las clases D y E sino también una relación de largo plazo con el cliente, que tengan sus cuentas y que en fin el banco le pueda otorgar otros servicios. “Y eso lo estamos logrando”.
Siete bancos
Según la Superintendencia de Bancos, en el país hay siete bancos de desarrollo,que se encargan de otorgar microcréditos a los segmentos D y E de la población. En proceso de aprobación se encuentran 12 bancos más de este tipo. Tres de los cuales están a la espera del permiso definitivo mientras que los otros nueve están en la primera fase de investigación por parte de la Sudeban para verificar si cumple con los estándares exigidos por el sistema.
Los siete bancos operativos en este momento en todo el territorio nacional ofrecen servicios y productos dirigidos a los pequeños y microempresarios.
Estos bancos son: Bancamiga, Banco Real, Banco de Desarrollo Económico y Social de Venezuela, Bandes, Banco del Sol, Bancrecer, Tangente y Banco Internacional de desarrollo.
La mayoría de los clientes de estos bancos son costureras, vendedores de helados, zapateros, sastres o emprendedores que se dedican a producir bienes y servicios de forma artesanal.
“Es una realidad que en Venezuela existen más de dos millones de microempresarios que no tienen acceso a un crédito bancario por lo que tienen que recurrir a prestamistas quienes abusan con el cobro de intereses. Hoy en día apoyamos estas iniciativas para darle más oportunidades a los emprendedores y al sector productivo de las clases E y D”, declaró en una oportunidad el Superintendente de Bancos, Trino Alcídez Díaz.
Solicitudes a granel
Claudia Valladares, vicepresidenta de Banca Comunitaria de Banesco aseguró que la mayoría productiva de las clases D y E solicitan créditos para aumentar su capital de trabajo.
“Cerca de 81% de nuestra población pertenece a los estratos D y E. De este grupo, 58% aproximadamente se dedica a actividades económicas del sector informal. Por lo tanto, los créditos solicitados van destinados a fortalecer y contribuir con el crecimiento de sus microempresas. En el caso de Banca Comunitaria, las solicitudes de los microempresarios están orientadas a aumentar su capital de trabajo, es decir para compra de mercancía o materia prima, y también a la adquisición de activos fijos. Hemos atendido negocios de todo tipo como transporte, bodegas, venta de ropa, venta de comida, peluquerías y estética, entre otros.
Valladares coincide en afirmar que el sector microfinanciero en Venezuela ha tenido un crecimiento significativo en los últimos años “gracias al creciente interés de las instituciones bancarias en atender las necesidades económicas de la población ubicada en la base de la pirámide”.
Comentó que desde julio de 2006, Banca Comunitaria Banesco ha brindado a la población de bajos ingresos la oportunidad de acceder al sistema bancario de manera rápida y sencilla, lo que permite a las personas solventar sus necesidades económicas, sin verse obligadas a acudir a prestamistas y usureros.
“Los microcréditos son un producto muy valorado por nuestros clientes, ya que les permiten acceder al capital necesario para fortalecer y hacer crecer sus negocios, con unas tasas de interés que comparadas con las tasas ofrecidas por los prestamistas, representan ahorros sustanciales”, señaló.
Valladares indicó que a la fecha Banca Comunitaria Banesco puede afirmar que “47% de nuestros clientes ha recibido créditos por primera vez y 24% de los mismos abrió por primera vez una cuenta bancaria”.
Entre los productos y servicios que han desarrollado para atender a esta población se encuentran:
- Cuenta Comunitaria
- Préstamo para Trabajar.
- Préstamo Personal.
- Ahorro Paso a Paso.
- Póliza de Vida Integral.
“De este modo, hemos conseguido insertar en el sector financiero a un número significativo de personas que hasta ahora estaban excluidas del sistema.
Un elemento que nos diferencia positivamente en el mercado lo constituye la figura del Asesor, quien le brinda al cliente una atención personalizada y lo orienta en el desarrollo de sus inversiones”.
Valladares estima que los índices de bancarización en nuestro país se encuentran alrededor de 40%. “Por tanto las personas se ven obligadas a acudir a prestamistas y usureros. Igualmente al no contar con acceso formal al crédito ni a las cuentas bancarias se les dificulta la posibilidad de acceder al capital para el desarrollo de sus negocios y ahorrar eficientemente”.
Aseguró que es frecuente en esta población el desconocimiento de las oportunidades ofrecidas por el sistema bancario. “Esto sumado a la complejidad de los requisitos exigidos tradicionalmente genera temor, rechazo e inseguridad. En consecuencia, estas personas acuden a mecanismos inadecuados tales como el san, el bolso o, en el peor de los casos, guardar el dinero en su casa”.
Apunta que al conocer las oportunidades que ofrece Banca Comunitaria y la posibilidad de acceder a sus productos y servicios con pocos requisitos estas personas se insertan rápidamente en el sector bancario.
“Estudios recientes indican que las personas acuden a Banca Comunitaria principalmente por la necesidad de obtener financiamiento y terminan triplicando la intención del ahorro. Igualmente, a través de estos estudios pudimos observar que el trato amable y personalizado, la sencillez de los requisitos, la rapidez de las respuestas y la cercanía y accesibilidad de nuestros servicios, son elementos altamente valorados por nuestros clientes y que promueven la bancarización e incentivan las buenas prácticas financieras en los sectores de bajos ingresos”, concluyó.