Doctores especiales que auscultan la palabra amor

Colores y sonrisas en el hospital

Hugo Vilchez Valero

Facebook, esa biblia del encuentro social, se ha convertido también en la cara de muchas organizaciones que trabajan con la comunidad, y que tratan de darse a conocer más allá de los medios de comunicación social tradicionales; sin embargo, para Doctores y Doctoras de la Piñata su presencia allí tiene que ver con una clara misión, la cual exponen en la página: “En nuestra agrupación hay cabida para todo aquel que sienta el llamado de servir a los demás”.

Su símbolo es un punto rojo, que hace las veces de cara o representa la nariz de los payasos, debajo los brazos unidos por una sola manga de colores, que hace las veces de acordeón y abierto a todos los que quieran participar.
 
Lejos de poses o de fotografías para demostrar cuánto trabajan a favor de la gente, los voluntarios, conocidos como payasos y payasas de hospital, están claros de que su misión no se queda en un acto, en una rápida entrega de recuerdos a niños, niñas, adolescentes y adultos mayores, quieren dejar huellas.
   
Nina Ruiz, Gerente de Comunicaciones y Responsabilidad Social de Cestaticket Accor Services, recuerda que la empresa comenzó su relación con estos galenos de la alegría hace poco, entre julio y agosto de 2009. En ese momento buscaban avanzar más en el tema de la responsabilidad social, pero de la mano del voluntariado de la empresa. Hicieron un llamado en la empresa a toda aquella persona que deseara participar. El llamado fue abrumador, 53 voluntarios mostraron interés, compromiso y recibieron un taller de 18 horas (entre viernes y sábado), donde aprendieron globomagia (figuras con globos), terapia de risas y a relajarse que es lo primordial para estas actividades.

Participaron personas de todos los estratos laborales de la empresa y realizaron el curso hacia el fin de semana para que la empresa cediera horas laborales y los voluntarios horas de su tiempo libre y ambos valoraran la importancia de este reto.

Pasado

“Antes de esto habíamos hecho muchas actividades y estrategias como ir a Casas a hogares de cuidado, ancianatos, hospitales, dejábamos regalos. Hicimos colectas, apoyamos a niños con VIH; pero pensamos que podíamos ahondar. Buscamos y llegamos a ellos, de alguna manera se identificaban con nosotros: el punto rojo”, explicó Ruiz.

Esta alianza convirtió a los voluntarios de la empresa de boletos alimenticios transnacional en una suerte (se hacen llamar así) de  Payasos y Payasas de Hospital de Cestaticket, ya que los trabajadores lo han hecho suyo, el punto rojo ha sido su nexo social.

“Puedes participar en tantas actividades en los hospitales como quieras, pero la experiencia nunca será igual. Es distinta en cada una de ellas”, aseveró Ruiz.

¡Listos!

Nunca se está preparado cuando se va a la guerra, en este caso a conocer gente cuyo mundo transita dentro de una circunstancia médica, intensa, de necesidades, presiones. Esa es la misión, arrancar una sonrisa, un instante de alivio, para mirar el momento con otra cara: de felicidad, agradecimiento y ganas de ver más.

La idea de estos “especiales doctores” no es sólo disfrazarse como payasos, sino marcar el momento. Toman las batas blancas, las intervienen con lazos, chapas, pañuelos de colores y cualquier cosa que sirva, el rostro no se pinta del todo y se coloca siempre su bolita roja sobre la nariz.
Los participantes en el acto tocan las puertas de los pequeños pacientes, se muestran y esconden. Es rumor de gente que quiere hacer sentirlos bien. Al principio, hay caras largas, las cuales duran poco tiempo y que se sustituyen con la felicidad.

Berta Hamana, de Mercadeo de Cestaticket, señala que la idea no es asustarlos (a algunos niños el payaso no les causa gracia) sino acercarnos, “darles un ratico de cariño y amor”.

La primera vez que la “tropa médica salió a la calle, se vistieron en la sede de la empresa en Chacao, se montaron en unidad de transporte y se aparecieron (previo permisos respectivos) en el nosocomio. “Eso fue el17 de septiembre de 2009 en el hospital Dr. Domingo Luciani (Ivss), fueron 22 payasos que en 30 minutos entretuvieron y dieron un presente a los 142 niños del lugar. “La gente nos vio salir del autobús, y si bien causó extrañeza, al mismo tiempo motivó alegrías”.

No es fácil entrarle a los niños, los payasos se reparten, según la cantidad, de a cuatro si hay el mismo número en el cuarto, hacen chistes, les cantan y los pequeños se incorporan al jolgorio, entregan globos con formar varias. Es un ambiente diferente, porque no hace falta que sea Carnaval o Navidad,  ese día es especial.

Hamana recuerda que en el hospital Dr. Luis Salazar (Ivss) de Guatire le dio por bailar con los pequeños paciente y sus padres en el pasillo, ya que el lugar era un tanto estrecho. En el centro de salud  hay, aproximadamente, 100 niños atendidos en emergencia pediátrica.

Ese día: 19 de noviembre de 2009, asistieron 12 galenos de la alegría. Jennifer Torres, Mecadeo, estuvo ahí y se sintió embargada por mucho sentimiento. “Soy cristiana y allí habían personas que comparten mi fe y sus palabras de agradecimiento me llegaron. “¡Qué bueno que están aquí, Dios ha oído nuestras súplicas”,  decían.

Si se despiden nunca le dan la espalda a los pacientes siempre los miran de frente y poco a poco salen del lugar. Significa que no se olvidan de ellos, que son importantes en todo momento.

Hace cerca de dos meses fueron a un programa de radio con Graciela Beltrán Carías  en Onda la superestación (FM) y disfrazado de payasos se bajaron de un bus que se estacionó a dos cuadras de la emisora, en la Castellana. La gente se extrañaba, porque parecía un grupo de payasos que se había perdido de una comparsa de algún circo. “Una persona hasta no quiso dar propina y otras nos preguntaban que dónde trabajábamos”, dijeron.

Torres señala que “si puedo dar un  poquito de mí y logro una sonrisa he logrado lo que quería”.

Los chamos se acercan, buscan tocar el punto rojo, estrechar las manos. Es un momento mágico, donde se deja a un lado el dolor y se montan en el tobogán de la alegría.  A los que están muy malitos los dejan tranquilos, juegan con ellos de forma limitada.

Hamana señala que hay que participar para contar lo que se vive, “porque la emoción es muy grande. Uno sale conectado con el mundo, agradecido por la oportunidad brindada”.

 

¿Quiénes son?
Doctores y Doctoras de la Piñata payasos y payasas de hospital es una asociación de voluntarios, que desde el año 2006 visita y alegra la vida de niñas, niños y adolescentes hospitalizados por cáncer y otras enfermedades graves, con juegos y risas.  Ayuda a los  a recuperar su niño con payasos y payasas especialmente formados por nuestra institución.
 Con Cestaticket  iniciaron un nuevo reto. La  relación se inició con unos talleres desarrollados entre el 11 y 12 de septiembre de 2009.
En la misma página web hablan de la importancia de la risa: “Sigmund Freud ya atribuyo a las carcajadas el poder de liberar al organismo de energía negativa, algo que ha sido científicamente demostrado al descubrir que el cerebro libera impulsos eléctricos un segundo después de empezar a reír. Los primeros estudios del efecto del humor se realizaron en Estados Unidos en la década de 1930. Pero no fue hasta 1979 cuando la investigación sobre la risa avanzo en el área científica.

Algunos de los hallazgos más interesantes encuentran que la risa estimula el sistema inmunitario y reduce los niveles de una hormona del estrés, el cortisol, en sangre. Otros estudios demuestran que la risa relaja la musculatura esquelética de brazos y piernas, aumenta la frecuencia cardiaca y libera de sentimientos negativos como frustración e ira. La risa aporta aceptación, comprensión, alegría, relajación, y ayuda a trasformar las pautas mentales según estos estudios.

Tras varias carcajadas aumentan la ventilación y la sangre se oxigena. La risa esta conectada con el hemisferio derecho del cerebro, región responsable de la creatividad, la intuición, el juego y el arte. Todo ello acompañado de una gran dosis de encefalinas y endorfinas (analgésicos endógenos) circulando por la sangre y que producen sensación de bienestar.

Progresivamente cada vez más profesionales sanitarios se interesan por este tipo de terapia. Incluso en algunos estudios universitarios están incluidos como asignatura.

La sonrisa y el juego son una necesidad vital de los más pequeños, mayormente si sufren algún tipo de enfermedad.

La risa   aumenta la calidad de vida y por consiguiente su sistema inmunitario se ve reforzado.

La risa es un ejercicio muscular moviliza la mayoría de los músculos del cuerpo abdominales, cara, miembros.

La risa actúa sobre el eje respiratorio: dilatación de bronquios, aumento del volumen respiratorio, lucha contra el asma.

La risa es un estimulante cardiovascular: baja la tensión arterial, disminuye el ritmo cardiaco.
La risa mejora la digestión: es un masaje terapéutico del tubo digestivo, aumenta el tránsito intestinal y lucha contra el estreñimiento.

La risa libera endorfinas cerebrales, actúa sobre el dolor y aumenta la secreción de serotonina. Una persona que está deprimida tiene bajos niveles de serotonina.

La risa actúa sobre el sistema neurovegetativo, disminuye el estrés, favorece el sueño.

La Risa es un estimulante psíquico.

Por consiguiente, reírse es bueno para la salud.