
El Real - Socialismo del siglo XXI
Socialismo es un término muy amplio que ha sido utilizado para un gran número de ideologías diferentes que van desde las estructuras social-demócratas de la Europa Occidental hasta el Marxismo-Leninismo de la antigua Unión Soviética y el Socialismo Nacional de Adolf Hitler. El gobierno Venezolano ha escogido usardeliberadamente el blando término “Socialismo del Siglo Veintiuno” para describir su ideología. Pero aún un análisis somero de los escritos, declaraciones y actos del gobierno chavista y sus grupos ideológicos (por ejemplo, el Centro Internacional Miranda), nos lleva a concluir que lo que tienen en mente no es un socialismo benévolo, al estilo de Europa Occidental. El objetivo es más bien una versión directa del Castro-Comunismo, basado en una economía rigurosamente centralizada, con una diferencia clave: ha sido implementada a un ritmo mucho más lento y deliberado.La razón de ello es por practicidad: todas las encuestas señalan que a pesar de la popularidad del presidente, un 90% del pueblo venezolano está en contra de un régimen estilo Cuba, y 80% de los venezolanos quieren su propio negocio, grande o pequeño, y creen firmemente en el concepto de propiedad privada.
El gobierno Chavista tiene el derecho de adoptar cualquier credo político o ideología que prefiera, un derecho otorgado, por cierto, por los 40 años de gobierno democrático anteriores que tanto denuncian. Lo que no pueden hacer, sin embargo, es implementar acciones que vayan en contra o que violen la Constitución Venezolana. Y en ninguna parte de nuestra Constitución se establece que Venezuela deba tener un régimen socialista. Aún así, el gobierno de Chávez ha declarado contundentemente que cualquier persona que esté en contra de su ideología también está en contra del Estado Venezolano.Las Fuerzas Armadas Venezolanas han sido forzadas a declamar “Patria, Socialismo o Muerte” (sic) como saludo formal. Existe una lista oficial de más de 5 millones de personas que firmaron contra Hugo Chávez hace cuatro años con respecto a un referéndum en su contra y esa lista ha sido distribuida públicamente y es utilizada para discriminar a los Venezolanos de acuerdo con sus creencias políticas, otra primicia en este país (hablando de violaciones de la Constitución, uno de sus principios centrales es el secreto del voto, que ha sido profanado tan abiertamente).
Hemos dicho que la ideología oficial ha sido implementada de forma lenta y deliberada. Sin embargo, durante los últimos cuatro meses el ritmo se ha acelerado considerablemente. Un asunto particularmente preocupante es la nueva propuesta de la Ley de Propiedad Social, que introduce una amplia variedad de tipos de propiedad controladas por el Gobierno, en manos de“consejos” (soviets, para los rusos), con una serie de definiciones de lo que efectivamente constituye propiedad y de lo que puede hacerse con ella. La oposición popular a esta ley, que fue propuesta primero como una modificación a la Constitución hace un año y que fue derrotada por el voto popular en todo el país, ha llevado a la Asamblea Nacional a introducir versiones cada vez menos radicales para dorar la píldora. Un análisis completo de esta ley estaría fuera del ámbito de este artículo, pero pueden encontrarse descripciones y opiniones al respecto en nuestra página Web(www.venamcham.org). Pero, en resumen, podemos concluir que esta nueva ley representa un intento de crear confusión con respecto a los derechos de propiedad, una confusión que hábilmente trata de crear dudas sobre una gran variedad de nuevos conceptos referidos a la Propiedad Social Directa, Propiedad Social Indirecta, Propiedad Social Delegada y otras pero que en esencia están diseñadas como una distracción del punto crucial de lo que constituye una clara comprensión del concepto del derecho de propiedad, tanto legal como constitucional. Y debe señalarse que nuestra Constitución actual, aprobada durante este mismo régimen, es muy clara con respecto a la propiedad privada y nuestros derechos a la misma.
En sus presentaciones iniciales, el proyecto de la Ley de Propiedad Social fue muy explícito sobre la facultad del ejecutivo de declarar un sector de la industria privada o incluso compañías privadas individuales como de utilidad social o interés nacional, y en base a la misma decretar su expropiación y su constitución como propiedad social.Las versiones anteriores también describieron las distintas formas en que los propietarios pudieran recibir compensación por sus activos expropiados, formas éstas que difieren sustancialmente tanto de la Constitución como del Código Civil venezolano vigente. Las subsiguientes versiones más diluidas de la Ley han evitado este punto tan sensible pero,sin embargo, siguen mencionando directrices con respecto a cuales los medios de producción deben estar bajo el pleno dominio del Estado, debido a su carácter estratégico para el bien común y la soberanía nacional. Sin embargo, las acciones hablan más que las palabras, y uno solo tiene que examinar el historial reciente de expropiaciones del gobierno Chavista para comprender que una economía centralizada con un sector privado muy controlado y mucho más reducido no es solamente una posibilidad sino un objetivo definitivo.
El gobierno Venezolano ha expropiado y tomado un gran número de importantes compañías industriales y de servicios del país. Solamente en Venamcham,el número de compañías miembro que han sido expropiadas son veintidós, por ahora. La mayoría de éstas no han sido compensadas. Nuestros estimados sobre el valor justo de mercado y las eventuales reparaciones arbitrales relacionadas con estos temas, que el Gobierno tendría que pagar eventualmente, superan los 12 millardos de dólares. Pero, aparte de las consideraciones ideológicas, ¿cuales son las razones detrás de esto? El gobierno de Chávez no cuenta con suficiente gerencia entrenada para manejar eficientemente todas las compañías e industrias que ha expropiado. Como tampoco, debido a su ideología, parece posible que atraigan a los mejores gerentes del sector privado, aun cuando han rastreado costosos consultores en el mundo entero para mantener el barco a flote. Los resultados y el deterioro de las compañías nacionalizadas es evidente. Hasta nuestra compañía petrolera bandera, PDVSA, ha sufrido las consecuencias. ¿Porque arriesgar a PDVSA por una actitud excesivamente chauvinista? Es necesaria una dosis saludable de patriotismo, pero no cuando se deteriora para convertirse en patrioterismo. Durante el apogeo del proceso de Apertura Petrolera cuando se permitió a las compañías extranjeras participar en trabajar nuevamente en viejos campos petroleros y en construir y manejar nuevos y modernos reformadores de crudo extra pesado, la gran mayoría de los empleados de estas asociaciones eran venezolanos. Y el país recibió los beneficios de tecnología de avanzada y un entrenamiento de primera clase, por no hacer mención del acceso a inversión extranjera y a los mercados de capitales. El régimen de Chávez debería estar muy agradecido con las consecuencias de la Apertura Petrolera, aunque las condenen públicamente: al menos un tercio de la producción petrolera actual del país procede directamente de las asociaciones surgidas a partir de ese proceso. ¿Dónde estaríamos si ésta exitosa y altamente rentable iniciativa no hubiera tenido lugar?
¿Por qué esta insistencia en la propiedad social? Lo que el gobierno necesita hacer es gobernar y crear infraestructuras para el crecimiento y el desarrollo. Eso significa escuelas, hospitales, carreteras y energía eléctrica. Eso significa servicios mejorados. Eso significaleyes con sentido común y su estricta aplicación. Y eso significa promover el sector privado, el verdadero generador de empleos, innovación, desarrollo y riqueza. El sector privado venezolano constituye dos tercios del empleo formal en Venezuela y representa más de la mitad de los ingresos del Estado, inclusive con los precios del petróleo en su nivel más alto. ¿Porque arriesgar al principal motor de la economía nacional?
Nosotros, los miembros de Venamcham, los miembros del sector privado venezolano, creemos en el libre mercado. Creemos en la libertad económica y en el derecho del individuo a desarrollar la actividad económica de su preferencia siempre y cuando no se vulneren los derechos de los demás.Creemos en la propiedad privada y en la propiedad que tiene cada persona de su propio trabajo. También creemos en ideales socialesy en la meta de mejorar la calidad de vida, en la igualdad de acceso a la educación, y a las oportunidades y en la equidad de tratamiento para todos. Creemos en un mejor país para nuestros hijos y en una calidad de vida mejorada para todos los ciudadanos venezolanos. La declaración de nuestro propósito y nuestra membresía defiende explícitamente la libre empresa y el libre mercado y haremos nuestros mejores esfuerzos para mantener estos principios fundamentales en un clima de diálogo, participación y respeto.